"Curanipe, navegando en el tiempo"
(El arca maulina del padre Samuel Jofré Rojas)

miércoles, 20 de junio de 2007

"Los apuntes del cura Samuel Jofré Rojas"

(Extraído de ´Leyendas e Historias Locales de la Provincia de Cauquenes´, recopilaciones del profesor normalista Alejandro Medel Vega, marzo del 2006)

Aunque se le recuerda como “cura de Curanipe”, el padre Samuel Jofré Rojas, allá por el año 1976 puso término a “sus apuntes”, que son el más valioso estudio y recopilación histórica, de Chanco y sus alrededores.

Lamentablemente son menos que más, los habitantes locales que han tenido la ocasión y satisfacción de conocer y valorar este documento que debería ser texto de consulta permanente no solamente para los estudiantes, sino que para todos los hijos de este rincón del mundo que de seguro, si conocen y saben más de la historia de estos lugares, más van a quererla y a protegerla.

Don Ramón Novoa Aravena (q.e.p.d.) nos hizo el obsequio alguna vez de estos “apuntes”, que en su presentación inicial, el autor (el cura Jofré Rojas) fundamenta su elaboración así:”

PALABRAS DEL PADRE SAMUEL JOFRÉ ROJAS, HISTORIADOR MAULINO

“Me he propuesto hacer estos apuntes sobre el pueblo de Chanco y sobre los lugares poblados de su departamento movido por variados motivos.

DESDE luego, ha sido una lástima el que sus hijos ignoren lo bello de su historia, que ha tenido altos y bajos, sus horas de dolor y alegría, de derrotas y de triunfos, de temores y de esperanzas: a la invasión de los Incas, se le oponen los Cacicados de Luanco, Chanco y Reloca; a la invasión de arenas y dunas, se coloca un inmenso muro de bosques; ante el peligro de ver terminado el ´Pueblo Antiguo´, se levanta el ´Pueblo Nuevo´.

ADEMÁS la imagen de la Virgen María que hoy se venera en su Santuario y que fue venerada por indios y españoles y por nueve creyentes caciques y que pronto estará de cumpleaños. Es una imagen de un pueblo del sur; tal vez de Concepción o de Chillán, si no es que ha venido desde La Imperial; imagen que conoció en su caminata muchos lugares de la costa, la que en manos españolas cabalgaba a paso lento en el cabezal de la montura, cuando no había peligro; acompañada de una caravana de fugitivos y de algunos indios; a ratos galopando, para llegar pronto a su destino o en desesperada carrera, debajo de un brazo, carrera de vida o muerte, perseguida por indios indómitos que querían hacer volver a los conquistadores a España; quemando sus ciudades, destruyendo sus sembrados y viñedos y tomándolos prisioneros para sentenciarlos a muerte inmediata. ¡Sálvanos!, ¡Virgen de las Victorias! Dirían los españoles mientras las señoras, niñas e indias partientes que acompañaban, llorando gemirían: ¡Virgencita!, Virgencita del Rosario, ¡sálvanos! Mientras las flechas silbarían por sobre sus cabezas y todos agachaditos, con la imagen de la Virgen adelante, huían como en la peor de las derrotas.

La imagen de María llegó por fin a Chanco, al Chanco tranquilo de los picunches (´gente del norte´ en mapudungún), refugio de españoles, donde los juiciosos vivían en paz con los indígenas, donde la tierra era incansablemente fértil: la caravana se detuvo, allí quedó. No estaba permitido pasar el río Maule y por lo tato, ya no podrían llegar ni a Santiago, ni al norte, ni al Perú; pero no importaba, pues ya estaban a salvo. El Templo de Chanco estaría cerrado, pues el padre cura venía a lo lejos; por eso, resolvieron dejar la imagen en el boldo de la Iglesia.

Esto sucedió antes de 1737 y es el primer gran milagro de Nuestra Señora, hecho en su definitiva sede de Chanco y será su cumpleaños 240 que resida en estas tierras.

COMO SE HA IGNORADO la historia del Maule, se ha suprimido por dos veces el Departamento de Chanco; de todos modos a la larga, poco ha importado, porque los gobiernos pasan y el Maule queda. Chanco lo siente, porque fue quien recibiera al antiguo español que no podía subsistir ni conservar su vida en el sur; porque Arauco no les concedió la paz, sino guerra de exterminio; fue quien recibiera al español que tampoco podía volver ni al Perú, ni al norte, ni a Santiago, porque la Corona lo había prohibido terminantemente.

¿Acaso no lo sabrán esto los Arce, los Bascur, los Benavides, Barrios y Bascuñan; los Cuevas, los Cortés (que vinieron de Coquimbo), los Corral (no me refiero a los Corral traídos del departamento de Ovalle por el cura Artigues), los Correa y Carreras, no estarán en conocimiento de estas repetidas injusticias?

De acá son los de la Parra, de la Vega, de la Peña, de la Torre, de los Reyes, de la Jara, de la Serna, del Pozo, de la Rivera y los de Aguirre. Los Fontecilla, los Farías, Huerta, Lagos y Lira, como los Lisana y los Letelier tuvieron su permanencia por largos años en esta tierra. Que recuerden los Mendoza, los Mora, Mesa, Montero, Macaya, Merino y Marín que son de Chanco, como los Novoa, Olivera y Oñate. Mucho esperamos de los Pernos, Pinochet, Palacios, Portillo y Plasencia; de los Ramos, Riera y Riveros en bien de la región.

Los Salinas, Silva, Simonte, Ursúa y Urrutia, a lo mejor ignoran que son deudores del Maule, junto con los Varas, Valenzuela, Verdugo, Valladares, Villagra y Zañartu. Estas familias son deudoras de gratitud, junto con muchas otras, ya que Chanco tuvo más de cuatrocientos apellidos distintos de españoles, a los que dio cariñoso hospedaje y ricas tierras. Que vengan a conocer la tierra de sus antepasados y que sumen sus influencias para pagar tanta bondad.

EN ESTE AÑO de 1976, en que daré por terminado mi presente trabajo, se celebrará el año Franciscano. Será el año de Francisco de Asís, patrono y fundador de los religiosos que adoctrinaron a los habitantes de estas tierras, luchando contra la idolatría del indio y la ambición y dureza de muchos encomenderos, contra la intromisión del poder civil en los asuntos religiosos y hasta contra la mala fe de algunos gobernadores o jefes de la Real Audiencia, luchando contra los malos caminos, con las largas distancias, con la dificultas del idioma, los terremotos e inclemencias del tiempo. Estos franciscanos, desde el Hospicio de Unihue, el que después fue parroquia y por último sólo convento, evangelizaron a estas tierras desde 1663 hasta el año 1801. A ellos dedico mis investigaciones y el original de estos apuntes es para el Museo Franciscano de Chillán”

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El padre Samuel jofre rojas nunca fue maulino ,,fue PALQUINO.. vivio si años en curanipe...

Juan dijo...

¿dónde están los apuntes del padre jofré?.
pregunté al padre rigoberto iturriaga, archivero franciscano, que me dijo que a pesar que la voluntad del padre jofré de dejar el original de sus apuntes a museo franciscano de chillán, él habrí recibido una carta (hace tiempo) que le indicaban que sería otro el destino de los apuntes.
Mi familia era de Chanco. Justamente el padre jofré dejó anunciada una publicación de los Contreras de Chanco-

Canelo, Árbol Sagrado